Sistemas de Detección de Incendios: Tipos, Funcionamiento y Normativa
Los sistemas de detección de incendios son la primera línea de defensa para alertar de forma temprana sobre un posible fuego, permitiendo la evacuación de las personas y la intervención antes de que el incendio se propague. A diferencia de los extintores, que son equipos de lucha activa contra el fuego, los detectores son sistemas de vigilancia pasiva que monitorizan constantemente el ambiente en busca de señales de incendio. En esta guía completa te explicamos los diferentes tipos de detectores que existen, cómo funcionan, cuándo son obligatorios y cómo deben mantenerse para garantizar su correcto funcionamiento.
¿Por Qué Son Importantes los Sistemas de Detección?
Un incendio detectado en sus primeros minutos puede ser controlado fácilmente con un extintor. Sin embargo, si pasa desapercibido durante unos minutos más, puede crecer hasta convertirse en un siniestro incontrolable. Los sistemas de detección de incendios cumplen una función crucial: detectar el incendio en su fase más temprana, cuando aún es pequeño, y alertar a las personas para que puedan evacuar o intervenir. Las estadísticas demuestran que los edificios con sistemas de detección funcionando correctamente tienen índices de mortalidad por incendio significativamente menores que aquellos que carecen de ellos.
Detectores Ópticos de Humo
Los detectores ópticos de humo son los más comunes y utilizan un principio de funcionamiento basado en la luz. En el interior del detector hay una cámara oscura con un emisor de luz LED y un receptor fotosensible. Normalmente, la luz del emisor no alcanza el receptor. Cuando el humo entra en la cámara, las partículas dispersan la luz, haciendo que parte de ella llegue al receptor. Cuando la señal recibida supera un umbral determinado, se activa la alarma. Estos detectores son muy efectivos para detectar fuegos que producen mucho humo visible, como los de materiales sólidos (madera, papel, textiles). Son menos eficaces para fuegos de combustión limpia con poco humo. Se utilizan ampliamente en viviendas, oficinas, hoteles y la mayoría de edificios de pública concurrencia.
Detectores Térmicos
Los detectores térmicos se activan en respuesta a cambios de temperatura en el ambiente. Existen dos tipos principales: los de temperatura fija, que se activan cuando se supera un umbral de temperatura predeterminado (normalmente entre 57°C y 70°C); y los termovelocimétricos, que detectan incrementos rápidos de temperatura, aunque no se alcance un valor absoluto alto. Los detectores térmicos son menos sensibles que los de humo (el fuego debe estar más desarrollado para activarlos), pero tienen la ventaja de no producir falsas alarmas por humo de cocina, vapor o polvo. Por eso se utilizan en cocinas, garajes, talleres y otros lugares donde los detectores de humo generarían demasiadas falsas alarmas.
Detectores de Llama
Los detectores de llama detectan la radiación característica de las llamas, ya sea en el espectro infrarrojo, ultravioleta o ambos. Son muy rápidos en la detección (pueden activarse en menos de un segundo) y no se ven afectados por el humo o las corrientes de aire. Sin embargo, son más caros y pueden generar falsas alarmas con fuentes de luz intensas. Se utilizan principalmente en instalaciones industriales con espacios abiertos o alta ventilación donde el humo se dispersa rápidamente, como plantas de producción, hangares, instalaciones petroquímicas y almacenes de grandes dimensiones.
Sistemas de Detección por Aspiración
Los sistemas de detección por aspiración (ASD) representan la tecnología más sensible disponible. Consisten en una red de tuberías con orificios de muestreo distribuidos por la zona a proteger, conectados a una unidad central que aspira continuamente el aire y lo analiza en busca de partículas de humo. Son capaces de detectar concentraciones de humo extremadamente bajas, mucho antes de que sean perceptibles para el ojo humano. Por su alta sensibilidad, se utilizan en instalaciones críticas donde la detección ultra-temprana es esencial: centros de datos, salas de telecomunicaciones, archivos históricos, museos y otras instalaciones de alto valor.
Centrales de Detección y Señalización
Los detectores individuales forman parte de un sistema más amplio coordinado por una central de detección y señalización. Esta central recibe las señales de todos los detectores, gestiona las alarmas, activa los sistemas de aviso (sirenas, luces de emergencia) y puede comunicarse con otros sistemas como los de extinción automática o la central de alarmas. Las centrales modernas son sistemas inteligentes que pueden distinguir entre falsas alarmas y alarmas reales, proporcionan información detallada sobre la ubicación exacta del detector activado, mantienen registros de eventos y pueden comunicarse de forma remota para mantenimiento y supervisión.
Mantenimiento de los Sistemas de Detección
Como todos los equipos de protección contra incendios, los sistemas de detección requieren un mantenimiento periódico para garantizar su correcto funcionamiento. La normativa establece verificaciones trimestrales que incluyen la comprobación del funcionamiento de la instalación con una activación de prueba; revisiones semestrales con comprobación más exhaustiva de todos los componentes; y revisiones anuales completas por empresa autorizada, que incluyen la limpieza de los detectores y la verificación de toda la instalación. Es especialmente importante mantener los detectores limpios, ya que la acumulación de polvo puede reducir su sensibilidad o provocar falsas alarmas.
